Democracía Participativa

EmmaEbintrasBok1

Foto Emma Ebintra

Al empezar a escribir a cerca de Democracia Participativa pensé que la mayoría de las personas tendrían una clara idea de lo que esto significa, sin embargo, a lo largo de las entrevistas a involucrados en el tema, y algunas preguntas puntuales que se realizaron a ciudadanos comunes me di cuenta que no todos los sectores de la población peruana  y en particular Trujillo, conocen de que se trata o en su defecto en qué podría beneficiarles.

The long and shorter width streets has been neglected per years, holes, frequently disturbs, waste, wild traffic, people drinking in the corners and more, was and is unfortunately the postcard in many neighborhoods in Peru. During the last 10 years a new expression comes up through of politic voices, majors, journalist and mass media, “Participatory democracy” citizens in action.

What exactly it means? How it works? How we can use it to improve our community and society?

A continuación conoceremos las opiniones, experiencias  e iniciativas que ciudadanos inquietos han logrado poner en marcha, sin la necesidad de saber de que lo que ellos venían realizando podría definirse como Participación Ciudadana, la fuerza que estas palabras encierran bien pueden y deben ser canalizadas a través de la acción como motor de cambio y verse reflejado en el trabajo conjunto, entre vecinos, autoridades locales y empresas privadas.

La señora María Inés Gonzales Villanueva  viene trabajando desde hace cinco años en la Junta Vecinal No 19, la cual fue electa bajo votación en el año 2008; con la seguridad de que la mayoría de sus iniciativas vecinales se han puesto en marcha bajo su gestión y otras tantas han sido ingresadas en mesa de partes de la alcaldía de la ciudad de Trujillo reconoce que: “… ¡No todos tienen la fortaleza para trabajar por su territorio y siempre manifiestan estar ocupados!, todas las personas estamos ocupadas, pero tenemos que darnos un tiempo para cumplir con la responsabilidad asumida hasta el día en que nos digan usted ya concluyó…”

Ella labora desde hace 32 años en la Universidad Nacional de Trujillo y cuenta que se organizaron con los vecinos para formar una junta vecinal, la primera junta vecinal de su zona para trabajar por un desarrollo urbano, ya que su vecindario tenía muchas carencias; hasta hoy ha se ha logrado mejorar la seguridad de la zona, que  exista presencia policial, disuadir la presencia de personas extrañas paradas en las esquinas, eliminar los ruidos molestos en horas no apropiadas, evitar la presencia de personas bebiendo alcohol en la vía pública, etc.

“… yo canalizo el trabajo haciendo citas, teniendo el número de celular de las autoridades, llámese del gerente municipal, llámese del área de participación vecinal quien siempre nos da la mano y nos reunimos  y pedimos que convoquen a los vecinos para sensibilizar en ellos conciencia, de que no solamente es vivir en su domicilio, sino mirar también cómo se comporta la ciudadanía en el exterior…”

Me lo dice mientras sentada en la mecedora del jardín posterior de su casa, se echa aire con los papeles que lleva en mano. La junta vecinal está compuesta por ocho personas de las cuales con mucho pesar no todos sus integrantes participan activamente.

“…llegué a vivir en la urbanización Daniel Hoyle en el año 1993, y los hijos de los vecinos hacían de la calle que era tan amplia, una cancha deportiva, si existían los parques, las lozas deportivas pero los vecinos no tenían la cultura de decir a sus hijos que vayan a jugar allá y entonces ellos jugaban al fútbol, al vóley, y era incómodo, jugaban afuera de mi casa y pum! La pelota caía en mi puerta, en mi ventana, y uno que a veces quería descansar no podía, me veía obligada a salir y preguntarles si a ellos les gustaría que yo vaya a golpear sus puertas, sus ventanas, ¡no! me respondían, ¿entonces por qué lo hacen?

Una vez les dije: todos tenemos ocho metros de frontera en nuestras casas, ¡jueguen ahí!

Se sentaban con su radio en mi fachada con alto volumen y hacían mucha una bulla, y escuchaba las palabrotas, las lisuras que decían y agarraba mi balde de agua y detergente y salía a barrer disimuladamente para que se fueran, pero después cuando caminaba por la calle ¡ocho metros! me gritaban y se escondían, así que tenía que ir en busca de ellos a decirles por qué me faltan el respeto, ¿acaso yo estoy, molestándolos a ustedes, acaso yo estoy diciendo algo en contra de tu madre, burlándome de algún defecto?…”

El hecho es que esos niños y adolescentes ahora la respetan y la saludan, luego de que a los más grandes, mayores de edad, les denunció ante las autoridades luego de persistir en los gritos por aproximadamente dos años, ahora puede observar que todos los vecinos han aprendido a convivir y respetarse, incluso los hijos de aquellos jovencitos son ahora, más respetuosos.

En el caso de Marcia Muñoz Calderón, una  joven Arquitecta de 22 años su labor e inquietud ciudadana apareció luego de asistir ella y su familia por varios años a la plaza de toros, lo hicieron por seguir la tradición popular, la costumbre, una celebración que nunca antes había sido cuestionada.

“… Recuerdo que cuando tenía alrededor de 12 años y ya podía tomar mis propias decisiones y ser más consciente de lo que pasa alrededor, me olvidé de la gente que aplaudía en el ruedo, de todo lo que gira en torno a una corrida de toros, me concentré en el dolor que estaba pasando el animal, me quedé mirándolo fijamente, el torero dio mal la estocada y el toro empezó a mugir y a botar sangre por la boca, nos veía, sentía que miraba al público de una manera desesperada y que quería salir de ahí, ese día hablé con mi familia y les dije que nunca más volveríamos a una plaza de toros y así ha sido hasta el día de hoy…”

Cuando ella tenía catorce años empezó a colaborar con grupos defensores de los animales en la ciudad de Trujillo y para cuando ya tenía 16 se dio cuenta de que lo que venía haciendo aquí también podría iniciarlo en Huamachuco, es así que cada año ella y otros amantes de los animales y anti taurinos se ubicaban a las afueras de la plaza de toros de Huamachuco, no solo para protestar sino que además para informar a los asistentes e intentar sensibilizarlos, explicarles que esa Mala Costumbre debería cambiar.

Vuelvo a pensar, al margen de las personas conscientemente activas en su función ciudadana, en aquellas personas que me miran con desconfianza cuando les hablo, aquellas que me dijeron que estaban muy ocupados de manera cortante, aquellas que luego de intentar ejemplificar este universo llamado Participación Ciudadana expresan con rostro sorprendido haber identificado la respuesta a mi pregunta.

Tal es el caso de Rosa una ciudadana de Florencia de Mora quien con total seguridad me dice que en su comunidad nadie es unido, nadie está pensando en el otro. Florencia de Mora es uno de los once distritos de la provincia de Trujillo y uno de los más convulsionados, donde las estadísticas de criminalidad son altas y en donde las organizaciones que se forman lamentablemente son para delinquir. No obstante manifiesta “…sería bueno informarse sobre eso, nada se sabe…”

En los distritos donde la pobreza se acentúa los pobladores indican que la presencia de las autoridades es mínima y donde existen asentamientos humanos, es nula. Denominamos Asentamiento Humano al grupo de pobladores que buscan terrenos vacíos a las afueras de la ciudad, en donde intentan establecerse con la esperanza que el gobierno les otorgue títulos de posesión sobre el terreno que ocupan, pero en ocasiones los terrenos pertenecen al estado, empresas privadas o son engañados por estafadores quienes les venden terrenos ajenos con documentación falsa.

María del Carmen Ballena, nació en el seno de una familia de periodistas, actualmente dirige junto a su esposo Elías el diario Últimas Noticias en el distrito de Pacasmayo y que se distribuye además en el distrito de Chepén; antes del nacimiento de su hija María Gracia, se mostraba pesimista con el futuro del país, no sentía la necesidad de comprometerse a nada que esté ligado a su entorno, es más su función como periodista se limitaba a cubrir y publicar la noticia sin esperar obtener incidencia de lo que se hacía público. Hasta que la preocupación la tomó por asalto y empezó a cuestionar si este Perú es el que ella quiere para que su hija crezca.

“… Hasta hace 15 años decía; el mundo no tiene solución… pasé mi etapa de periodista soñador en el que creía que podía cambiarlo todo y luego viví un tiempo en el que decía esto no tiene arreglo y me dediqué a informar siempre con cierta insatisfacción, pero cuando nació mi hija encontré cual era la respuesta a mi insatisfacción y era que no podía sentirme tranquila, contenta conmigo misma, no me gustaba hacer ese periodismo de cada día… Entonces cuando hice la estimulación temprana  yo miraba a mi hija y decía; yo estoy haciendo todo esto para ella, cuando la tenga en mi casa va a ser el mundo perfecto, pero cuando ella salga al mundo real ¿cómo va a ser? Su padre y yo no somos suficientes para garantizar un lugar mejor donde yo me sienta contenta… y cuando Gracía tenía uno o dos años empecé a trabajar con periodismo escolar y esa fue mi primera experiencia con el periodismo ciudadano, de Participación Ciudadana…”

Tras empezar a trabajar esta iniciativa de periodistas escolares de manera independiente y luego, apoyada por la Asociación de Comunicadores Calandría de la ciudad de lima. Ella incorporó un espacio impreso llamado Últimas Escolares, el cual era manejado íntegramente por los propios alumnos, quienes reportaban la problemática dentro de cada una de sus instituciones educativas, cuestionando, fiscalizando y proponiendo soluciones a los problemas que iban identificando en sus escuelas.

“…Los chicos eran tan dueños de ese espacio que ellos han sufrido en carne propia ser vetados por  directores o por profesores de sus colegios. … La idea que yo tenía era que si nosotros promovemos la participación de los escolares en actividades de periodismo escolar, nosotros estaríamos ayudando a formar ciudadanos, por que el periodismo no es solamente ir al lugar registrar, certificar los hechos que han ocurrido y transmitirlo, yo soy de la idea que el periodista debe ser un elemento conector, un agente que promueva conversaciones en vez de provocar discusiones y enfrentamientos inútiles, puede provocar acercamientos y soluciones…”

Lamentablemente el proyecto de periodismo escolar se canceló hace dos años por falta de presupuesto, pero María del Carmen no cesa, y creó un espacio dentro del diario llamado Ciudadanos Opinan, en el cual toda persona que quisiera participar dando su opinión sobre un hecho, podría y puede hacerlo manteniendo un lenguaje alturado dentro de las formas que exige la convivencia, siempre y cuando se consigne nombre completo, DNI, dirección y para finalizar, realizando una llamada de verificación.

“…Es increíble cómo en estos dos últimos años la gente se ha empezado a animar, tengo textos de padres de familia, textos de profesionales, textos de servidores municipales, de jueces, fiscales, etc.

El otro espacio es El Ojo Ciudadano donde las personas que van por la calle y encuentran un buzón sin tapa, un desagüe rebalsado, una casa que puede caer, ellos toman la foto con su celular y nos la envían o si no nos llaman y nosotros vamos, es el ojo del ciudadano en la calle, y finalmente, Queja Ciudadana, el cual es una situación particular, donde la persona está sufriendo un problema y lo transmite a través del diario a modo de queja…”

El concepto de participación ciudadana aparece alrededor de 1991 en este caso consignada dentro del la Constitución Política de Colombia que la define de la siguiente manera:

Participación Ciudadana

Es la participación ejercida por los ciudadanos como poseedores de derechos y deberes, que actúan en función de unos intereses sociales generales (salud, educación, vivienda, medio ambiente etc.) o colectivos (asociaciones de consumidores, gremios, sindicatos etc.). Este tipo de participación, aunque no tenga vinculación directa con los partidos políticos, si tiene que ver mucho con el Estado, cuando se trata de una intervención en el campo de lo público, es decir, en asuntos de interés general y del bien común.

Sin embargo esta experiencia en Colombia desde hace 22 años contrasta mucho con la opinión de Carlos Guira ciudadano Español, Madrileño, quién dice que al igual que en Perú empezó a escuchar el término Participación Ciudadana hace 10 años atrás.

En Venezuela fue considerada constitucionalmente en 1999 y en Argentina  en el año 2001 se crearon las Asambleas Barriales, otra forma de participación ciudadana directa e impulsada a través de gobiernos locales.

En Perú tal como lo indica Jessica Guerra Malaverri, Coordinadora de Gobernabilidad y Gestión Territorial, las iniciativas de participación ciudadana en el campo político aparecen en la constitución política del Perú en 1993, impulsando acciones como el referéndum, rendición de cuentas, remoción de autoridades o la revocatoria. Pero es en el año 2002 que a través de una legislación de descentralización la figura de Participación Ciudadana toma fuerza a través de los siguientes mecanismos:

Ley de bases de descentralización.

Ley orgánica de gobiernos regionales.

Ley orgánica de municipalidades.

En Perú al igual que muchos países latinoamericanos la presencia de las ONG u otras asociaciones civiles y religiosas, refuerzan de manera independiente y en algunos casos de manera más efectiva que el gobierno, el desarrollo social, educativo, de vivienda, de salud involucrando a la población formando a su vez ciudadanos con capacidades de liderazgo, nuevos profesionales, que puedan compartir su experiencia y formar niños y jóvenes, más críticos, más preparados, más emprendedores.

Juany Murphy, International Relations Manager – Otra Cosa Network, profesora de sociología, brinda un nuevo ángulo del ciudadano que, hay que reconocerlo, parece que todos hemos olvidado. El Deber, que todos los ciudadanos tenemos, nuestras obligaciones, que muchas veces dejamos de lado y solo nos dedicamos a reclamar, a exigir sin dar nada a cambio. Atropellándonos mutuamente y pensando que lo merecemos todo.

“…Participación Ciudadana es que en primer lugar nosotros como ciudadanos tengamos el deber y el derecho de ser participes con nuestro voto político, pero también ser participes de nuestra ciudadanía con nuestra actitud, o sea, cómo yo voy a esperar que todo lo haga el alcalde cuando yo soy incapaz de sacar la basura, a la hora que pasa el basurero; cómo yo voy a esperar que se me respete, cuando yo soy incapaz de respetar a la gente que trabaja para mí; cómo voy a esperar que el vecino de enfrente baje el volumen en su casa, si yo no soy capaz de bajar el mío cuando hago una fiesta; cómo voy a demandar áreas verdes, cuando yo soy un cochino y boto mi cáscara de plátano, sin importarme lo que piensan los demás; cómo voy a esperar a tener una playa más limpia cuando yo voy con mis amigos, me doy la gran juerga, me comporto como un chancho y no junto y pongo la basura en su lugar teniendo los basureros cerca; cómo voy a romper una botella de vidrio y no pensar que un niño va a caminar por la arena y se puede cortar el pie… Hay que analizar nuestra conducta a nivel personal antes de hacer demandas…”

Otra Cosa Network, es una ONG joven que se formalizó en el 2009, pero que empezó a hacer su labor de manera independiente en el año 2005, Juany y su esposo utilizaron su jubilación temprana y decidieron venir a Perú a trabajar la parte social, actualmente reciben a 200 voluntarios anualmente, manejan 25 proyectos y es la única organización latinoamericana que cuenta con el respaldo de Lit World, para el programa de literacidad que desarrollan en el Cerrito de la Virgen, parte alta de Huanchaco y de la European Voluntary Service.

En el caso del voluntariado local la participación es nula, la población peruana difícilmente participa con las ONG a no ser que reciban algo a cambio, no tienen la voluntad de servir si no hay un beneficio personal de por medio. “… He estado en contacto con voluntarios de Naciones Unidas y si vemos que hay que trabajar más en concientización por parte de la población peruana… y a veces es desinformación y apatía… pero de Lima he tenido voluntarios de la Universidad Católica en verano, han venido y han participado, han aprendido a surfear, han practicado inglés, etc…”

Si bien es cierto poco a poco las autoridades, organizaciones y la población han venido asumiendo un rol activo y de trabajo coordinado vinculándose entre sí, hay mucho por hacer, hay mucho que reforzar, hay mucho que difundir y hay mucho que corregir pero no podemos negar que la sociedad bien organizada, la democracia bien ejercida y adecuadamente liderada ejerce un poder transformador ilimitado, ya sea a través de ciudadanos comunes, juntas vecinales, medios de comunicación, organizaciones y el Estado. La Participación Ciudadana puede transformar el mundo en que vivimos.

 Fasalá

Versión original en español para Digital Development Debates (Alemania)

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